El mes gran poeta de la història d'Alzira

Ibn Hafaya

o Jafaya, poeta hispanoárabe d'Alzira ( 1058-1138).

Es un del mes importants poetes del periodo almorávide. Cultivá un estil manierista amb el que recreaba ambients exquisits, com en las descripcions de jardins que le valguerenn el apodo de Al-Yannan ("el jardiner").

OBVIETAT:Escrigué en arab clàssic perque era la llengua escrita oficial, si haguera visgut en en regne de Jaume I haguera escrit en llatí, el valenciá no s'escomençá a escriure fins a la época dels iaios de Ferrán el Catòlic. Pero parlava en Valenciá com Sant Bernat, o sa mare o tots el llauradors de la epoca, que no savien escriure, en l'any 1900 per eixemple, el 90% dels nostres iaios alzirenys eren analfabetos.

 
 
 
Cuántas noches contigo

Cuántas noches contigo, deliciosas,
vino en el mismo cáliz yo bebía,
y nuestro hablar suave parecía
el susurro del céfiro en las rosas.
Perfume dulce el cáliz exhalaba;
pero más nuestros juegos; más las flores
que de tu seno y ojos seductores
y de tus frescos labios yo robaba.
Sueño, embriaguez, un lánguido quebranto
rindió tu cuerpo hermoso,
que entre mis brazos a posarse vino;
pero la sed, en tanto,
apagar quiso el corazón ansioso,
de tu boca en el centro purpurino,
fue entonces limpia y rutilante espada
y fue bruñido acero tu figura,
al desnudar la rica vestidura
tan primorosamente recamada.
Y yo estreché con lazo cariñoso
tu esbelto talle y delicado seno,
y besé tu sereno
rostro, que sol hermoso
para mi bien lucía,
dando ser a mi alma y alegría.
Toqué con ambas manos
toda la perfección de tu hermosura,
anchas caderas y cintura breve,
y dos alcores cándidos, lozanos,
que separa de un valle la angostura
y que están hechos de carmín y nieve



Envuelta en el denso velo


Envuelta en el denso velo
de la tenebrosa noche,
vino en sueños a buscarme
la gacela de los bosques.
Vi el rubor que en sus mejillas
celeste púrpura pone,
besé sus negros cabellos,
que por la espalda descoge,
y el vino aromoso y puro
de nuestros dulces amores,
como en limpio, intacto cáliz,
bebí en sus labios entonces.
La sombra, rápida huyendo,
en el Occidente hundióse,
y con túnica flotante,
cercada de resplandores,
salió la risueña aurora
a dar gozo y luz al orbe.
En perlas vertió el rocío,
que de las sedientas flores
el lindo seno entreabierto
ansiosamente recoge;
Rosas y jazmines daban
en pago ricos olores.
Mas para ti y para mí,
¡oh gacela de los montes!,
¿qué más rocío que el llanto
que de nuestros ojos corre?

 

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